Manejo Médico Posquirúrgico del Paciente Sometido a Cirugía Cardíaca
Sinopsis
El paciente llevado a bypass coronario debe ser evaluado desde los días previos a la cirugía, para establecer su riesgo quirúrgico, estabilizarlo hemodinámicamente, controlar descompensaciones metabólicas, electrolíticas o infecciosas. Se debe evitar la realización de cirugía urgente o en los primeros siete días del infarto de miocardio, por la evidencia de mayor mortalidad comparada con cirugías realizadas después de dos semanas. El objetivo primordial del ingreso del paciente a la UCI es brindar soporte ventilatorio, estabilización hemodinámica, analgesia, y tomar prontamente los paraclínicos de base, tales como gases arteriales, tiempos de coagulación, electrolitos, lactato y hemograma, que nos orienten en la necesidad de ajustes al ventilador, necesidad de trasfusiones o reposición de electrolitos. Se debe hacer monitoria estricta de signos vitales, glucometría y producción por los tubos de tórax, con el objetivo de identificar anticipadamente descompensaciones que inestabilicen al individuo. Tempranamente se debe intentar el retiro de ventilación mecánica, en vista que en la mayoría de los pacientes se podrá lograr la extubación anticipadamente. Complicaciones como sangrado, arritmias, shock, taponamiento cardíaco, desequilibrio electrolítico, son complicaciones que se presentan con poca frecuencia, pero pueden poner en riesgo la vida del paciente. La rehabilitación cardíaca iniciada oportunamente es fundamental en la recuperación. Igualmente, se deben vigilar signos de alarma como hipotensión, disnea, taquicardia, dolor, anemia, y no olvidar la vigilancia de las heridas quirúrgicas mediastinales y en las piernas. Aunque las complicaciones son raras, el grupo de la UCI debe estar pendiente porque estas pueden ser mortales.





















