Fundamentos para una metaevaluación desde las representaciones sociales y la complejidad
Sinopsis
La evaluación es un eje fundamental en la garantía de la calidad de la educación y de los procesos de enseñanzaaprendizaje que se visionan como pertinentes y significativos. Para ello, desde marcos referenciales internacionales, como los objetivos de desarrollo sostenible años 2015 al 2030 y las políticas nacionales de evaluación que se viabilizan en los planes de gobierno, se aboga por unos procesos de evaluación formativa que supere las prácticas tradicionales, especialmente en atención al antagonismo que se presenta, entre los discursos para una implementación de la evaluación formativa y su reconocimiento práctico en acciones evaluativas tradicionales. Se considera pertinente hacer una lectura de la evaluación de los aprendizajes como un fenómeno complejo, donde las relaciones entre los sujetos estudiante-docente, están integradas por diversos elementos pedagógicos, sociales, culturales, políticos y económicos, así como por un conjunto de subjetividades que se concretan en representaciones sociales. Ante este escenario enriquecido de tensiones que se ponen de manifiesto en los niveles del macrocurrículo, mesocurrículo y microcurrículo, es necesario adentrarse en la dinámica no lineal y compleja del proceso de evaluación de los aprendizajes, identificando las representaciones sociales que se han configurado para generar una propuesta de metaevaluación reflexiva que incida en una educación de calidad.





















