Contexto, enriquecimiento ambiental y procesos cognitivos
Synopsis
Aunque el cerebro es el principal órgano encargado de la cognición humana, se sabe que éste no está constituido (o formado) de antemano, sino que requiere de aspectos como la organización conferida por la información genética, la experiencia y la maduración. Como no está equipado completamente al momento de nacer, y sus conexiones no son únicas e inamovibles, el desarrollo nervioso no es estático. En este sentido, el cerebro se consolida a partir de las diversas interacciones entre las estructuras neuronales, aspectos genéticos, epigenéticos y ambientales. Esta dinámica, guardadas las proporciones, eventualmente influye en los procesos de migración, agrupamiento, crecimiento y mielinización. Dado que el contexto ejerce un gran impacto sobre la ontogenia humana al favorecer, consolidar, reorganizar o desactivar sinapsis, cabe preguntarse cuáles serían los efectos de la experiencia no sólo en el desarrollo inicial, sino en la vejez, y cómo los ambientes o lugares específicos en los que se encuentran inmersos los adultos mayores pueden fomentar el mantenimiento y posterior reorganización de los circuitos neuronales. En esta revisión se presentarán los posibles beneficios que pueden traer consigo los ambientes enriquecidos y cómo la constante estimulación fomenta la reserva cognitiva, permitiendo una mejor funcionalidad al servir como “barrera protectora” frente a diversas enfermedades neurodegenerativas.





















